
Desde tiempos remotos la lana, cuya función natural es la
de proteger al animal y regular su temperatura corporal, ha sido
usada por el hombre.
Disfruta un lugar de privilegio con respecto a otras fibras, por
sus características únicas:
 |
 |
Es natural, orgánica, ecológica
y biodegradable. |
 |
 |
Puede absorber casi 20 por ciento de su propio
peso sin resultar húmeda al tacto, y hasta 50 por ciento
sin llegar a saturarse. |
 |
 |
Provee excelente aislación térmica. |
 |
 |
Es muy elástica: puede estirarse hasta 30 por ciento
de su longitud normal, para luego retornar a su tamaño
original. Gracias a ello, las prendas de lana pueden resistir
arrugas, estiramientos y dobleces causados por el uso. |
 |
 |
Es naturalmente ignífuga. |
Químicamente, la lana está compuesta por queratina,
elemento presente asimismo en pelo, uñas, pezuñas,
cuernos y plumas. La queratina es una mezcla de compuestos nitrogenados
y sulfurados, y de aminoácidos. Analizando químicamente
la lana se pueden observar, aproximadamente, los siguientes valores:
carbono, 50%; oxígeno, 25%; nitrógeno, 17%; hidrógeno,
7%, y azufre, 4%.
Las fibras de lana están recubiertas por el producto de
las secreciones sebáceas, entre otras, que consisten en una
mezcla de sustancias diversas, principalmente colesterol, cuya función
es proteger las fibras. Luego del lavado y purificación,
se obtiene la lanolina, que se emplea para fabricas ungüentos,
bases para cosméticos y curtientes.
|